Artistas de la Vida

Artistas de la Vida

Ayer por la noche, después de regresar del taller mensual «Encuentros con el Silencio» en mi querida Zaragoza y de compartir con otros amigos viajeros sentí un gran agradecimiento a la Vida. Me siento profundamente amada y cuidada por Ella.

El otro día os hablaba de nuestros innumerables talentos y que van aumentando cuando el miedo va desapareciendo dejando a un lado la pretensión de hacerlo bien, simplemente disfrutando el momento.

Hoy os confieso que tengo la gran suerte de encontrarme con personas llenas de ese talento que no pretende, son artistas de la Vida, Ella me los pone delante una y otra vez y no sólo eso, lo mejor de todo es saber reconocerlos y abrirme a lo que me traen. Son maestros anónimos que huelen y saben a Verdad.

La Verdad es Una pero se encarna de maneras muy diferentes, con formas, trajes y apariencias que a veces pueden despistar pero su olor y sabor es inconfundible. Para mí son maestros porque me muestran de una manera sencilla el Arte de Vivir y de Amar y lo más bello además es que no dejan de aprender mientras muestran. No llevan turbantes ni van vestidos de blanco, sólo cuando les da la gana. No son famosos ni grandes maestros espirituales.

Estos encuentros con «mis maestros anónimos» se producen en la sencillez de compartir una charla mientras tomamos una infusión o un café o un zumo curiosamente en lugares con mucho pellizco y encanto. Y da la «casualidad» que los que sirven esa bebida también me muestran maestría, cercanía, sabor a hogar. Hay algo cuando les miro a todos ellos que me dice no te conozco pero sé quién ERES.

Estos artistas de la Vida comparten testimonios y vivencias que engendran grandes enseñanzas, traen sabiduría sencilla pero a la vez muy profunda, esa que se escribe con pasión y entrega en cada paso, esa que florece de caídas y puestas en pie sacudiendo el polvo del camino, que están llenas de momentos temblorosos y otros que marcan raíces, de senderos que contienen palabras caminadas y silencios sentidos, de viajes externos hacia dentro y viajes internos que abren ventanas y cierran puertas y otras veces cierran ventanas y abren puertas.

Y lo más gracioso de todo es que a veces, esos artistas de la vida, vienen a que yo les acompañe… ¿os imagináis?

Todos estos maestros anónimos me enseñan el arte de Amar la vida, de soltar, de pisar, de parar, de compartir, de dejar ir, de ser auténtica, de apasionarme, de rendirme, de ser humilde, de callar, de escuchar, de exponerme, de equivocarme, de comprender… en definitiva de dejarme sentir y vivir desde el corazón.

Como dice Emilio Carrillo «El Corazón es Libre, ten el valor de hacerle caso». Ellos lo han hecho y me lo muestran. Gracias por cada pequeño gran infinito que habéis abierto en mí.

Sencillamente el «Arte de Ser y Vivir en cada intento».

Así que si te apetece estar rodeado de estos maestros anónimos te invito a nuestro próximo encuentro el 21 de febrero a las 19:30 h en la Librería El olor de la lluvia. Este encuentro lo dedicaremos al arte de relacionarnos: «El encuentro con el otro». Más info en http://deliberadamente.com/?p=1801.

Foto: Carmen Hache

Me quedan por nombrar tantos… pero todas ellas y ellos están en cada una de las palabras que os comparto, os siento profunfamente en mí.

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