La misma historia de Amor

La misma historia de Amor

Estos últimos días la Vida, juguetona ella, se me ha colado por la ventana y se ha metido a hurtadillas en mi cama, esa que sostiene mis sueños de los ojos cerrados.

Ya sabéis que la Vida no es corta ni perezosa sino extensa y generosa y también se coló de lleno en mi lienzo del presente… al fin y al cabo es la Vida y el presente es su día a día.

A través de sus trazos, de sus colores, de sus maneras me fue abriendo el camino enviándome Su mensaje de manos de varios mensajeros. En estos días Ella y yo estuvimos contemplando aquel cuadro que pareció empezar a pintar hace tiempo atrás. Jugamos a quitarle el marco convirtiéndose en un cuadro de ahora y siempre. La Vida que estaba a mi lado se acercó y me susurro al oído: «Todos estamos escribiendo la misma historia de Amor».

Ella me ha hecho entender que cada encuentro es una puerta, que cada mensajero trae una llave, «vienen a eso» me dice y que son especialistas en mostrar mis partes ocultas. Así de pronográfica viene la Vida.

Entrando de nuevo en los mundos tranquilos de manos de la Vida vi que cada relación me ha enseñado exactamente la manera en la que amar y entregarme aunque a «mi juicio» esa pieza del puzle fuera errónea, incorrecta, insuficiente, no válida, con la consecuente sensación frustantre y dolorosa. Es en esos momentos cuando dejamos de ver la profundidad del lienzo y le colocamos de nuevo el marco. Sólo nos fijamos en el marco. Los marcos definen las historias así como ellos lo hacen, de manera cuadriculada.

La vida y yo, sentadas debajo de un manzano enfrente de un lago, vimos el nuevo libro de esta «mi historia». Lo cogió entre sus manos y lo abrió. Yo la escuchaba atenta. Decía que en este nuevo libro no estaba el pasado pues todo lo que él me traía ya estaba en mí. Sentí un enorme agradecimiento por cada historia de Amor.

Entendí que Amar también es dejar ir para seguir escribiendo y que ese dejar ir es tan bello y auténtico como el que se entrega cuando te quedas. Que esa gran historia de amor que parece irse sigue escribiéndose aunque tenga nuevas palabras, nuevas personas o en soledad. Que todo el Amor de los encuentros pasados está contenido en cada aliento que entra y sale del Corazón compartiéndose en otros encuentros sean cuáles sean sus maneras. He aquí la importancia del mensaje y no del mensajero. Los que se separan y los que se encuentran, los que se viven en soledad escriben una nueva historia de amor con ese aliento. La historia de amor sigue escribiéndose y así de bonito se escribe.

Escuchando, la noche estrellada apareció reflejandose en el lago y la Vida comenzó a cantarme una nana. Encendió un fuego y compartió su abrigo. Ella cantaba: «Todos estamos escribiendo la misma historia de Amor» y de nuevo a hurtadillas se metió en mi cama.

(Gracias a todos los encuentros y desencuentros de mi vida)

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